Oración poderosa de la mañana

Bendito Dios y padre celestial,

Te doy las infinitas gracias por el sueño reparador

que me permitiste disfrutar

Gracias por permitirme ver la luz de un nuevo día

Gracias por concederme la dicha de estar junto a mi familia,

Las personas que más amo,

Porque estoy en mi casa, que es mi refugio

Y no en un centro hospitalario, o en un sitio indeseado.

Gracias por el bienestar, porque puedo caminar

y ejecutar mi trabajo sin más limitaciones

Que las derivadas de la rutina del día a día.

Señor en este día que comienza me encomiendo a ti,

Porque tengo plena confianza

De que contigo estaré seguro,

Pués junto a ti camino cada día.

Para que guíes mis pasos y oriente cada decisión,

 cada acción que yo emprenda

derrama tus bendiciones sobre nosotros,

para que este día sea provechoso

tanto en el campo espiritual como material

perdónanos nuestras faltas e ilumínanos para no reincidir en ellas,

para no equivocarnos una y otra vez

para no ofenderte señor

Danos el alimento y crea en nosotros un corazón lleno de amor

 con nuestro prójimo,

Ayúdanos a ser justos y equitativos, sin mezquindades

También ayúdanos a ser proactivos,

A no darnos por vencidos,

Toma mi mano y después de cada tropiezo o cada caída

Que en este camino de la vida pueda encontrar,

¡Levántame! Con más fuerza, con más ímpetu.

Dame la serenidad para afrontar cualquier adversidad

que se pueda presentar,

Que nada me derrumbe, sino que de cada caso difícil

Tenga un aprendizaje que me haga más fuerte cada día.

Para siempre triunfar y salir airoso de cada dificultad, de cada batalla

Protégenos de nuestros adversarios,

Resguárdanos de cualquier mala influencia,

 de cualquier persona sin valores

que se pueda cruzar en nuestro sendero,

Aleja toda energía negativa y límpianos con tu preciosa sangre

Que derramaste en la Cruz del calvario,

Oh mi buen Salvador, me declaro tu hijo(a)

Gracias padre amado,  por tu infinita bondad y por tanto amor,

te alabo con todo mi corazón.

Amén.

La oración de la mañana

La oración de la mañana es de gran importancia en la vida del cristiano, la biblia nos cita en  varios pasajes bíblicos como Jesús de Nazaret, el gran maestro,  Reyes como David y  Salomón, profetas como Daniel y Samuel,  entre otros personajes que vivieron la fe cristiana nos dieron ejemplo de una vida consagrada y en plena comunión con Dios a través de la oración.

Indudablemente la mejor manera de empezar el día es la oración, el sólo hecho de despertar y ver rayar el alba, de existir  y estar junto a las personas que más amamos debe ser motivo de regocijo, de establecer una conexión con nuestro padre celestial y realizar una oración matutina de agradecimiento por la vida, por la salud, por nuestro juicio cabal, por todas las potencialidades y oportunidades que nos brinda, por las energías, por todo lo que nos ha permitido tener.

Luego de dar gracias a Dios por todas las cosas que nos permite disfrutar, tenemos que poner en sus manos todo lo que pensamos hacer y pedirle que nos de sabiduría y conocimiento para que bajo su orientación demos cada paso firme y todas las cosas se desenvuelvan bien, porque Dios obrará en nuestras vidas y nos ayudará a vencer con el bien el mal pués con su infinito poder y misericordia todo es posible.

Por otra parte también debemos pedirle a Dios perdón por los pecados que hayamos cometido y que sea él quien tome el timón de nuestras vidas y nos  ayude a librarnos de toda conducta pecaminosa con la que podamos ofenderle.