Oración de la mañana y de la noche

Oración de la mañana.

Dios mío, gracias te doy por este nuevo día,

por un nuevo despertar y poder ver mi camino a seguir,

saber que puedo confiar en ti, que todo lo puedes,

que eres amoroso, bondadoso y con un corazón

lleno de misericordia y perdón para nosotros los humanos,

que no somos perfectos como tú, Señor,

pero sabes perdonar y sanar nuestros errores para no cometerlos.

En esta mañana, te ofrezco mi pensar, mi decir y mi obrar,

para que todo lo que me proponga en este día venga por ti,

que tú estés intercediendo en mis actos,

que seas quien me guíe y decida por tu voluntad las cosas

que haré, diré o pensaré.

No dejes que haga cosas que a tus ojos no agraden,

aléjame de las ocasiones de pecar, de la tentación,

y si tengo que pasarles cerca, dame fortaleza

para no desfallecer y ser tentado,

sé que tú me darás la fuerza suficiente

para atravesar cualquier obstáculo.

Permite que el amor y la adoración por ti y los tuyos

sea cada vez más grande en mi corazón,

que lo abarque enteramente,

porque solo eso quiero, alabarte, adorarte

y solo a ti servirte.

Ten en tus manos, Señor mío,

pongo en tus manos mi liberación,

mi mente, mi corazón, mi alma,

mis recuerdos, mi conciencia

y mi actuar con voluntad,

poséeme y que sea lo que Dios quiera de mí.

Tú me has dado todo esto,

como gesto de bondad y fe en que regresaremos

a ti para buscar fortaleza,

a ti lo regreso, porque a ti pertenezco,

y todo lo mío es tuyo y gracias a ti,

haz lo que quieras con mi voluntad,

permite que está mañana sea lo que tú quieras,

que logre lo que quieras.

Amén.

Oración de la noche.

Mi Dios, a ti agradezco el día de hoy,

todas las cosas que en este día me diste,

de las que saqué provecho y las que salí herido,

de las buenas y las malas, todas son un aprendizaje

y una forma nueva de entender el concepto de la vida.

Te pido perdón si en algún momento cometí alguna falta,

si algo para ti no fue lo correcto y no entendí las señales,

cargo un pesar enorme al saber que te he fallado

y de todo corazón te pido perdón por haberte ofendido,

me propongo con mucha decisión y firmeza

a no pecar nunca más, para ser más de tu agrado,

ser una mejor persona, ser alguien que tu aprecies,

sé que puedo contigo a mi lado.

En esta noche, me acuesto contigo,

para saber que dormiré confiado,

cuida a quienes están en mi alrededor,

cuida su vida, sus sueños, su descanso,

no permitas que nada malo nos pase mientras dormimos,

mientras estamos vulnerables y sin defensa,

sé que tú serás nuestro guardián nocturno y diurno,

que nos cuidarás sin descanso,

evitando que toda persona que quiera dañarnos no entre,

que nuestros sueños no sean interrumpidos por pesadillas,

por demonios ni parálisis, que durmamos bien

y despertemos bien.

Amén.

Orar día y noche para conectar con Dios.

La mejor forma de tener una conexión profunda con Dios es cuando oramos y pensamos en él en toda ocasión, cuando estamos felices, cuando estamos tristes, cuando estamos preocupados, amargados, peleados, llenos de alegría. Así Dios, quien conoce todas nuestras facetas y caras de emociones, nos puede ayudar a mejorar, por ello orar por la mañana y por la noche es una forma de saludar y despedir a Dios nuestro Señor y entendernos mejor con él. Cuando nos levantamos, lo saludamos, alabamos y pedimos que nos acompañe en nuestro día a día. Cuando nos acostamos, lo despedimos , agradecemos por todo lo que hoy hizo por nosotros y que el día de mañana sea otro día lleno de vida y energía.