Oración de la mañana para sanación

Buenos días, mi Dios todopoderoso,

amanecí pensando en ti y en otras preocupaciones

que me tienen muy mal, me tienen dando vueltas,

y sé que eres grande, bondadoso y amoroso,

por eso vengo a ti a dejar mis problemas en tus manos.

Vengo presentando un problema de salud

hace un tiempo, un problema grave

y no encuentro ya salida a este problema,

los médicos dicen que puede ser mortal

y a ti ruego para que me permitas vivir,

para que le encuentres solución,

para que, con tus manos sagradas

a tus manos curativas, le pongas fin a este tormento.

Eres un Dios sanador,

curaste al ciego que no podía ver,

pasaste su mano sus ojos y logró ver la luz,

curaste al leproso de su enfermedad maligna,

trajiste de entre los muertos a un hombre,

lo tocaste, le dijiste, «vamos ya, levántate»,

y este hombre revivió gracias a ti,

porque mi Señor es bondadoso, es amoroso,

a todas aquellas personas que merecen ser sanadas

las salvas las ayudas, a todos aquellos

que no han cumplido su cometido en la Tierra,

la misión por la cual nos pusiste aquí

no ha sido completada,

permíteme cumplir mis objetivos, quiero llegar lejos

quiero vivir muchos años, ver a mi familia,

ver mis hijos crecer, envejecer con mi esposa,

la que en sagrado matrimonio frente a ti

fuimos unidos hasta la muerte,

vivir los últimos lechos con mis padres,

que descansarán a tu lado y me cuidarán,

permíteme sanar, Señor.

Apiádate de aquellos que están sin fuerzas,

que ya están decaídos, siendo derrotados por su salud,

míralos con ojos de ternura y misericordia,

cúbrelos con tu manto para que sean sanados.

Bendice las manos de los médicos,

para que, con su profesión, ayuden a más personas,

salven vidas de una trágica muerte,

ellos son tus aliados, aprendieron de ti la técnica de curación,

bendice sus manos para que puedan servirte.

Haz que los medicamentos que me recetaron sean efectivos,

que surtan efecto en mi cuerpo, y me de salud y bienestar,

que me libere de este tormento, de esta tortura,

de lo duro que es vivir enfermo.

Hay cosas que para los médicos son inalcanzables, 

pero para ti, Señor, nada es imposible,

todo lo puedes hacer, todo lo puedes lograr,

y si está en tu voluntad curarme,

que así sea mi Dios,

cumple con todo aquello que la medicina no puede.

A todas aquellas personas que están enfermas,

que están en una fuerte lucha con las cientas de enfermedades,

ayúdalos a salir de esa pelea tan reñida, acompáñalos,

dales tu mano y que puedan levantarse,

que recuperen la fuerza, que sean testigos de tu poder,

y alcen la voz a tu nombre, sean hombres de bien,

que sean buenos cristianos y vivan plenamente sanos,

sé que eres milagroso, y puedes ayudarlos.

Amado Dios omnipotente, que tú has dicho

«yo soy el que te da la salud»,

sé mi fuente salud y consuelo,

yo quiero vivir, tengo muchas ganas de conocer,

y quiero llevar muy lejos mi fe y testimonio.

Acudo a ti en mis momentos más frágiles,

donde estoy siendo vencido,

donde ya estoy en la última curva de la carrera decisiva,

que a causa de la enfermedad nos notamos débiles,

dame fuerzas y permíteme seguir vivo,

con ganas de luchar y salir adelante.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo,

por intercesión de la santísima Virgen María.

Amén.

Un Dios sanador y misericordioso.

Dios es nuestra mayor fuente para los saberes de la vida, la sabiduría, abundancia, riquezas, conciencia, fe, amor, espiritualidad, consuelo, superación… él nos enseña a vivir una vida feliz, llena de regocijo y fe, donde somos mejores personas, personas calmadas, con Dios por delante siempre, aprendemos a vivir en plenitud. Dios nos enseña el perdón, la misericordia y su poder de sanación, nos demuestra que tiene cualidades con las cuales nos puede salvar de cualquier circunstancia, por ello, cuando estamos enfermos, acudimos a él, porque nos escucha y sabemos que con él de por medio nos curaremos y seremos capaz de lograr cualquier cosa.