Oración de la mañana a la virgen

Buenos días, te saludo, Virgen Santísima,

madre del Dios eterno, madre de todos los cristianos,

tu amor tan puro y tu corazón tan limpio

me inspiran a seguir adelante diariamente

en querer ser tan amorosa como tú.

Te amo, siempre oro a tu nombre

porque me escuchas y sabes todo lo que sufro

y todas las cosas que me acongojan,

todo aquello que me molesta,

por ello, te pido que hoy me acompañes,

acompáñame en todo el día de hoy,

a recorrer las peligrosas calles,

a salir por el pan de cada día,

no permitas que nadie me malogre,

no dejes que ningún accidente suceda,

evita todos los males que hay,

y no me dejes caer en la tentación de pecar,

porque quiero ser alguien de bien como tú,

ser alguien que hace el bien y da el bien.

tú, que trajiste al niño Jesús al mundo, 

que lo criaste y lo amamantaste,

que sabes lo tierno que es desde que nació,

y sus saberes llenaron este mundo

y han conmovido a millones como a mí,

que creó el libro de vida, las reglas a seguir

para ser un buen siervo, un buen hijo,

para siempre hacer el bien.

Tu amor es inalcanzable y la gran humildad

de tu corazón son la prueba suficiente para mi fe,

para reconocer cuando eres sagrada, cuando eres bendita,

tan pura, tan única.

En ti pienso cuando me levanto,

y a ti me despido cuando me acuesto,

agradeciéndote por permitirme tener un día más,

donde podré verte como lo más bello,

donde podré escucharte y seguirte,

cada día nuevo es un día más para alabarte.

Te pido por todos aquellos que te necesitan

pero no te llaman, míralos y ten misericordia,

necesitan encontrar el camino y sé que puedes guiarlos,

ellos no saben lo que hacen, perdónalos,

enséñales que hay una mejor vida bajo tu manto,

y que no hay nada mejor que vivir de la mano del Señor.

Agradezco por permitirme conversar contigo,

por entenderme, por ser comprensiva

y por aceptar mis errores y perdonarlos,

por darme una nueva oportunidad de cambiar,

porque no somos perfectos,

pero intento ser la mejor versión agradable a tus ojos.

En este nuevo día, donde empiezo alabándote

espero que todos los negocios, las diligencias

que tengo que hacer hoy sean cuidadas y vistas por ti,

que todo lo que no sea agradable a tus ojos

quítalo de mi camino, si esa es tu voluntad

lo entenderé, tú solo quieres lo mejor para mí,

y comprenderé que me espera algo mejor

más adelante, el camino y tú me dirán cómo llegar.

Todos los días me levanto con ganas de ser mejor,

de ser una buena persona, un poco más que ayer,

de amarte más que ayer y menos que mañana,

de servirte nuevamente, úsame como tu vocero,

permíteme dar voz a tus milagros,

a todas las bendiciones que me encuentre.

Dame la oportunidad de ayudar al necesitado,

de poder extender mi mano 

y vea que siempre estás tú allí, Virgen Santísima,

agradezco por todo lo que me das,

y no me dejes solo que sin ti me perdería.

Amén.

Virgen María, madre de Dios y de todos.

La Virgen María fue quien trajo al mundo a Jesús de Nazaret o Jesucristo, nuestro Salvador que vino a librarnos a todos del pecado y demostrar que Dios dio a su unigénito como muestra de salvación por todos. Es alabada mundialmente y reconocida como una Virgen muy milagrosa y bondadosa, siempre escucha nuestras plegarias y demuestra que está presente hasta en nuestras peores situaciones apoyándonos y haciéndonos saber que está para nosotros y que no es necesario que luchemos solos.